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Un gimnasio de fuerza compitiendo contra tres franquicias en menos de tres kilómetros. Les dimos una marca con carácter, un sitio con flujo de reserva, y anuncios con la señal puesta en quien levanta pesas, no en todo el mundo.

Ironline Athletics, fitness

Ironline no es un club con agua de pepino. Es un gimnasio donde el magnesio es real y el entrenamiento va en serio. El marketing viejo no llevaba nada de esa señal: sitio de plantilla, fotos de banco con gente sonriendo en ropa combinada, y anuncios transmitidos a “todos en un radio de 15 kilómetros”.

El circuito abierto

Cuando le hablas a todos, el que entrena en serio no escucha nada. Las pruebas gratis de Ironline eran pocas y de la gente equivocada: personas buscando el mes más barato, no un lugar para entrenar durante años.

El nuevo enrutado

Rearmamos la marca alrededor de lo que de verdad se siente en el salón: paleta industrial, fotografía honesta de los miembros a media serie, y textos que dicen “entrena” en vez de “transforma tu camino”. El sitio nuevo puso la reserva de la prueba en la primera pantalla, con el horario de la semana al lado. Las campañas pagadas dejaron el bombardeo por radio y siguieron la intención: términos de powerlifting, programas por deporte, y las búsquedas que hace alguien cuando su gimnasio de siempre ya no le alcanza.

Encendido

Las pruebas gratis se triplicaron en un trimestre, y las cancelaciones de miembros nuevos bajaron un tercio, porque quien cruzaba la puerta era la gente a la que la marca le había prometido ese salón. Hoy Ironline corta la corriente de sus anuncios dos semanas por trimestre para no saturar la fila de entrenamiento. Ese es el buen tipo de problema de tráfico.

Barra y discos sobre el piso del gimnasio
Atleta entrenando con la mirada concentrada

Tu turno

¿Listo para encender tu placa?

Danos la dirección y la meta. Volvemos con el esquemático y un plan que se lee de una sentada.